sábado, 6 de octubre de 2007

Amigo Platón

Amor platónico: se dice de aquel sentimiento amoroso que no se concreta, que se toma por un imposible. Aquel que se profesa a una superestrella del cine hollywoodiense, a un cantautor, a un muerto de doscientos años, al viejo profesor del aula 537. Es la obsesión y la ingenuidad que insiste en persiguir, a escondidas la mayoría de las veces, al objeto del deseo. Es la compleja sensación de haber borrado las palabras "incapaz" y "nunca" de nuestro diccionario; la razón persevera a la desesperada en que el otro nunca te dirigirá más que una mirada distraída o una sonrisa compasiva de amabilidad, a lo sumo; pero es muy difícil escapar, aún con la cordura a tu favor, al círculo vicioso de esa Idea platónica.

Y es que, ¿quién no ha suspirado leyendo un poema de Bécquer? ¿Quién no ha recorrido kilómetros en una tarde de tormenta para ver bajar del autobús a un perfecto desconocido? ¿Quién no ha llorado un lastimero "El amor no tiene edad"? ¿Quién no ha utilizado las clases para admirar la bellísima persona que seguramente habría detrás de esa caracterización de profesor? Creo que ni una sola persona se ha librado del "amor espiritual", una relación que sólo está en nuestra cabeza, llena de pájaros, que imagina días de vino y rosas y vomita varios folios de "ojalás" y de los defectos de los que, de forma asombrosa, carece el otro. Uno es capaz de hacer un mundo de un sueño, un romance de una conversación, un sentimiento de una sonrisa, una ilusión de la más elevada muestra de inocencia. Uno es capaz de ser capaz de algo.

Un día te despiertas y la cabeza te va a estallar; algo te dice que aquello es imposible, que es mejor abandonar. Y ese Yo pasional que vivía en otra dimensión cede a las pretensiones del raciocinio: ¡Adiós, Amor Espiritual! Vuelve la rutina de los días sin emoción, sin búsquedas aceleradas, sin avances a tientas.

Pasarán varios años y el tiempo cubrirá de cemento aquel dolor estúpido. Pero, inevitablemente, alguna vez te preguntarás: "¿Por qué me rendí tan fácilmente?".


"Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas los ojos de la meta"

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